comunicaciónen3actos

Un blog acerca de comunicación, incomunicación, cultura e incultura, escrito por Christian Oquendo Sánchez

Jan 6

Apuntes decembrinos

Hay quien en estas fechas:

Siente un enojo porque su familia está dispersa y no va a celebrar la Navidad junta. La rabia le impide notar que, a pesar de las distancias que tratarán de infringir su daño durante la Nochebuena, su madre y hermana lo aman y sus corazones planean secretamente un encuentro, aunque el cómo y cuándo no estén claros.

Dejó de darle un sentido a los cánticos que suenan junto a un pesebre de figuras de tamaños disímiles que se tambalean en un enredo de musgo, los abrazos postergados durante tanto tiempo y que ahora se desperezan, y el arribo de alguien que no había visto hace mucho y su presencia es en sí misma un milagro.

Se asoma a la pantalla de su computadora y, en un acto simultáneo de submarinismo y arqueología virtuales motivados por el desamparo estacional, trata de juntar las pistas de las relaciones que pudieron ser y sólo llegaron hasta donde se entrometieron el hastío, la mala suerte y los fardos del pasado. Alguien que debería mirar a su alrededor para percibir que tiene con quien darse buena compañía.

Decidió guardar en el ropero sus atuendos de solitario para escaparse con  su hijita a aquel lugar iluminado por carruseles y montañas rusas, donde ella, extendiéndole los brazos, le hará saber muchas veces que él es su papá y esa verdad es todo lo que importa.

Arregla con cuidado el árbol de su casa y, al colgar cada adorno, en su fuero interno les dice a sus padres, ahora difuntos, que les perdona y quiere a pesar de haber estado tan ausentes y distraídos cuando él fue un niño.

Deambula por la ciudad con una botella de licor en su mochila en busca de un amigo de la universidad para tomarse un trago y celebrar el día de su cumpleaños, que coincide con la Navidad, lo cual nunca le hizo mucha gracia por eso de recibir un regalo en vez de dos, por aguantar doblemente los sentimientos encontrados que provocan ambas fechas.

Finalmente, hay quien en estas épocas decidió sumarse de corazón a cuanta procesión y novena pudo, porque se dio cuenta que en diciembre en esta región late una esperanza antigua y solar anterior a los españoles y los incas.