Jan
24
Cultura gratuita
La posible aprobación de los proyectos de ley “Stop Online Piracy Act”, llamada “ley SOPA”, y “Protect Intelectual Property Act” en el Congreso de los Estados Unidos, es el centro de un debate global acerca de la piratería, la libertad de expresión y la creatividad. El apagón de contenidos en línea que esta semana se implementó en Internet buscó mostrar el valor de que circule libremente toda clase de material audiovisual. La campaña señala que un simple usuario de Internet que usa una imagen de la autoría de alguien más no puede ser tratado como un criminal que ha violado y asesinado. El tema es complejo de modo que es imposible dar un juicio acerca de él en blanco y negro. Tiene sentido el reclamo de los grandes medios de que se les retribuya de alguna manera por la inversión que hacen para producir películas, comedias y música. En esta era intensificada del entretenimiento muchos parecen creer que es igual de fácil sentarse frente a una pantalla a mirar una película como lo es financiarla, producirla, rodarla, musicalizarla, editarla y distribuirla con la colaboración de miles de personas. El entretenimiento de la televisión nos relaja al final de una jornada de trabajo y los medios nos informan minuto a minuto, situaciones que a los miembros de las audiencias les parecen tan naturales como el acto de respirar oxígeno. Sin embargo, esos contenidos son el resultado de la inversión de recursos y el trabajo de profesionales que viven de un salario. Internet complejizó la manera en la que los medios pueden subsistir y recuperar una inversión y ciertamente la piratería no les ayuda. Por otro lado, uno de los beneficios de la red es que le permite a millones tener acceso a contenidos cuyo disfrute quedaría restringido a ciertas élites. Los jóvenes literatos ya están leyendo a los clásicos en formato PDF en la pantalla de su computadora y viendo entrevistas a sus autores favoritos en YouTube, todo de forma gratuita. Los intercambios virtuales han propiciado dinámicas creativas con resultados útiles, aunque también, después de casi dos décadas de la popularización del Internet, se han confeccionado collages inútiles sobre la base del “copiar y pegar” y el porno abunda por doquier. La dinámica cultural, entendida como la generación e implementación colectiva de sentidos y significados, se enfrenta otra vez a los requerimientos del mercado.
Publicado en diario La Hora, 22.01.2012