Móviles y cultura
Christian Oquendo Sánchez
Asistí en Toronto a una charla de Gerard Goggin, especialista australiano en temas de Internet y tecnologías de la comunicación portátiles, en la que analizó a los móviles como parte de un proceso que está replanteando las relaciones sociales.
Los móviles se usan más que para hacer llamadas, por eso ya no cabe llamarlos “celulares”. Un iPhone o un BlackBerry son computadores personales que caben en el bolsillo y pueden conectarse a Internet sin hacer uso de la infraestructura que permite la comunicación por celular.
“Medios globales y móviles” (2010)
Goggin manifestó que la gente siente que tiene más control sobre su móvil que la aparatosa computadora que hay en el estudio de la casa. Por sus dimensiones, el móvil guarda una cercanía afectiva y física con el usuario, debido a eso los fabricantes ahora le ofrecen al consumidor la posibilidad de personalizarlos a través de programas, carcasas, colores y sonidos múltiples.
Nociones como roles de género, todo tipo de afiliaciones -por ejemplo a un equipo de fútbol-, y el acceso constante a lo que hacen los “amigos” a través de las redes sociales, tienen un correlato en los móviles.
Estas posibilidades se han amplificado con la llegada de las “tabletas” o teléfonos inteligentes. Para entender su rol es útil la analogía que usa el bloguero Freddy Vega: la “casa” es la computadora de escritorio; la tableta, el “auto”; y el celular, la “bicicleta”. Estos artefactos tecnológicos constituyen un “ecosistema” en el que se respaldan los unos a los otros.
Que la gente dependa cada vez más de los móviles tiene sus aristas: de acuerdo con Goggin los programas que contienen no pueden ser modificados a fondo por el usuario. Tal es el caso del iPhone, lo que le obliga al usuario a comprar programas para su móvil llamados “aplicaciones”.
Goggin se refirió a comunidades globales que defienden la creación de programas de código abierto para móviles que los usuarios puedan transformarlos a su gusto sin tener que lidiar con las restricciones de una compañía. Asunto relevante porque los programas informáticos regulan las interacciones entre las personas.
Google y Facebook controlan mucho de lo que sucede en Internet a través de sus programas informáticos. Goggin puntualizó que estas compañías se dieron cuenta que “el caos (en Internet) no es un buen modelo de negocio” y han re-colonizado el espacio virtual, lo que nada tiene que ver con el discurso original de libertad ilimitada en la red.
Publicado en diario La HOra, 20.02.2011