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Un blog acerca de comunicación, incomunicación, cultura e incultura, escrito por Christian Oquendo Sánchez

Mar 6

Emisores privilegiados

Christian Oquendo Sánchez

Suena obvio plantear que las audiencias de  los medios ya no son pasivas gracias a la interactividad que proveen las nuevas tecnologías de la comunicación, que ahora sus miembros también son productores de mensajes y sentidos. 

En Internet se hallan miles de sitios que han sido diseñados por comunicadores no profesionales. También es factible acceder en línea a un incontable número de videos grabados con celulares y cámaras domésticas, a lo que se suma el flujo de opiniones y comentarios acerca de todo.    

Que cada persona sea capaz de crear su propio medio de comunicación en la red ha cambiado los estándares que se siguen para publicar un mensaje: desde la sala de su casa un entrevistado es capaz de responder a las preguntas de CNN usando el servicio de video-llamada de Skype o hay quienes publican sus versos en mensajes de menos de ciento cuarenta caracteres vía Twitter.

Daría la impresión de que el sentir popular, la perspectiva de la ‘gente’, actualmente determina la agenda de los temas prioritarios sobre los que pensamos, privilegio que antes sólo tenían los medios tradicionales.     

Aunque ahora es más fácil decirle algo al mundo de manera instantánea, a veces no se considera que una parte importante de lo dicho aún gira alrededor del contenido de los medios establecidos.  ‘Internautas’, ‘blogueros’ y ‘tuiteros’ a menudo reaccionan a algo que produjo una cadena televisiva norteamericana, un periódico o lo que sostuvo un líder político a través de un canal institucional.           

Las culturas de los ‘fans’ nacen, crecen y se desarrollan motivadas por el culto a celebridades, equipos de fútbol y películas. Su origen está ligado a un emisor privilegiado como un estudio de Hollywood que es capaz de producir una película con un presupuesto de decenas de millones de dólares, lo que se traduce en efectos visuales espectaculares y la contratación de  actores famosos para interpretar los roles protagónicos.

Esos fanáticos pondrían el grito en el cielo si los grandes estudios de cine  produjeran películas con cámaras caseras, actores amateurs, con un sonido deficiente, es decir, lo que publican millones de personas en YouTube.       

Pensamos que el contenido ahora lo produce la ‘gente común’ en Internet. Pero,¿en qué consiste la vida de la gente común en las urbes? ¿Se aplica aquí la reflexión de  Woody Allen cuando dice que el arte del cine se inspira en la vida y ésta en la televisión?