Llevar la radio a internet
Christian Oquendo Sánchez
Este sábado fui invitado por la Comunidad Iguana Valley, cuyo objetivo principal es “ser un punto de encuentro abierto al desarrollo, intercambio de ideas y la colaboración de los entusiastas de la web y las tecnologías”, para dar una charla en el edificio Movistar acerca de los retos que implica llevar una radio a Internet.
Mi presentación partió de algunas preguntas: uno, ¿cuál es la relación que tenemos los ecuatorianos con el sonido?, ¿qué apariencia tiene el sonido para nosotros?; dos, ¿qué tan multimedia debe ser el sitio de Internet de una radio?
Uno. La relación de la cultura ecuatoriana con el sonido tiene algunas particularidades. No somos silenciosos. El sonido que emiten radios y televisiones es omnipresente en dependencias y espacios públicos. Los linderos individuales son más reducidos que en otras sociedades. En Quito la gente ingresa fácilmente a nuestro espacio personal y acústico: el vendedor ambulante; el tipo que le lanza un piropo a una chica. Somos una cultura oral más que una de lecto-escritores: el promedio de lectura del ecuatoriano es de menos de un libro al año.
A la perspectiva local del sonido se suma una global. Vivimos en un mundo cada vez más urbano y móvil. Pasamos mucho tiempo dentro de autos y buses; realizando múltiples tareas; navegando por la red. Cuando se está en movimiento se ocupa fundamentalmente el sentido de la visión, por eso el sitio de Internet de una radio no debe acaparar los ojos y debe dedicarse a ofrecer audio.
Dos. Apple, fabricante del iPod, entendió que el sonido es ligero y avanza por el aire. Por tanto, su representación en una interfaz electrónica, como la de un sitio de Internet, no debe ser ni pesada ni densa. Esta compañía desarrolló interfaces táctiles y de apariencia liviana que nos permiten ‘acariciar’ el sonido con la punta del dedo índice.
El audio, por su carácter afectivo, es más cercano a la imagen que a la palabra escrita. Esta última alude a la racionalidad y la lógica, más que a lo emocional. Cuando se hace un sitio de Internet para radio se debe considerar que por ahí se transmitirá un contenido afectivo antes que lógico.
La gente cuando escucha radio en línea quiere acceder con rapidez al audio o al “podcast” para ocupar sus ojos en otras tareas. Se debe facilitar al máximo la activación del sonido para que el usuario se desentienda rápidamente de la página de inicio del sitio y pueda moverse.