La nube de Steve Jobs
Christian Oquendo Sánchez
Steve Jobs, fundador y presidente de Apple Inc., presentó en una convención de tecnología el nuevo producto de su empresa: “iCloud”. En informática se conoce como la “nube”, “cloud” en inglés, al servicio que prestan un conjunto de equipos en los que se guarda la información de millones de personas en el mundo, mejor conocidos como “servidores”.
La necesidad de almacenamiento de datos no da señales de detenerse. Los mensajes de correo electrónico como “Gmail”, “Yahoo Mail” y “Hotmail” están archivados en los servidores de estos proveedores. Amazon, la gigantesca tienda en Internet, guarda la información de sus clientes, incluida la de las tarjetas de crédito.
A gran escala, la localización física de los servidores es un tema estratégico: se los debe ubicar en áreas geográficas en las que no haya conflictividad política o guerras, para que no sean destruidos; se deben crear servidores “espejo” en distintos países, de modo que uno respalde a otro en caso de daño. Hay empresas que han proyectado poner sus servidores en el Polo Norte o en satélites por motivos de refrigeración y protección.
Un área de negocios que promete es la de proveer soporte para almacenar datos. De eso se trata la idea de Steve Jobs: que los usuarios de los equipos que fabrica Apple no almacenen canciones, documentos e información en sus dispositivos personales, sino que los guarden en los inmensos servidores de la empresa.
La idea de la nube tiene aspectos conflictivos. El concepto es algo mesiánico, pues alude a un mundo superior, sagrado e ideal manejado por una todopoderosa corporación. La imagen que presentó Jobs de los servidores de Apple semeja unas incubadoras gigantes, panales grises y metálicos donde se alojará la cultura y la creatividad del mundo.
Las pretensiones de Apple consolidarían un manejo central de la información de millones de personas, lo cual podría incurrir en actos de censura y bloqueo informativo. Al fin y al cabo, las empresas de tecnología tienen visiones políticas e ideología, a pesar de que se presentan como defensores de la objetividad científica.
Publicado en diario La Hora, 12.06.2011