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Un blog acerca de comunicación, incomunicación, cultura e incultura, escrito por Christian Oquendo Sánchez

Jun 19

Fama, vanidad y periodismo

Christian Oquendo Sánchez

Fui a la UTE, invitado a las ‘Jornadas de Comunicación 2011’, a dar una charla sobre mi perspectiva acerca de las causas que producen periodistas que se marean con su vanidad y hacen a un lado el objetivo primordial de su tarea: servir a la sociedad informando y analizando con rigor.

Este fenómeno, que en modo alguno es una regla, tiene varias causas. A veces existe una conducta elitista que no da cuenta del pluralismo que debe identificar al buen periodismo. En esos casos los estudios de radio y televisión se convierten en salas ‘VIP’ donde se entrevista a: ministros, intelectuales, diplomáticos o renombrados jurisconsultos. Esa atmósfera hace que en ocasiones el periodista se olvide de que su capacidad de convocar a personajes de difícil acceso es para absolver las dudas de una colectividad y contribuir a debates a favor del país, no para auto promocionarse.

El Ecuador aún conserva prácticas racistas que hacen de menos y auspician la marginación de indígenas y afroecuatorianos de los espacios de debate mediático. El periodista debe mantener de forma regular un diálogo con ciudadanos de toda procedencia y estatus social, para no desconectarse de los niveles más básicos de la cotidianidad y devenir en una especie de “socialité”.

La vanidad de los periodistas también tiene que ver con sus interlocutores: los políticos. El Ecuador es un país de caudillos.La nuestra es una cultura política egocéntrica y machista, eso se manifiesta en que el líder de turno siempre quiere adaptar las instituciones y leyes a su imagen y semejanza.

El votante todavía cree en políticos con complejo de semi-dioses omniscientes y omnipotentes que se van a hacer cargo de todo. Los periodistas se enfrentan a superhéroes y no a mortales. Por tanto, ellos mismos tienen que inflar su autoestima  para “estar a la altura” de sus contendores. Estas prácticas culturales hacen del periodismo político una lucha entre egos, antes que un espacio de debate constructivo y democrático. 

Está claro que las audiencias demandan y se deleitan con estos encontronazos.

Publicado en diario La Hora, 19.06.2011 


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