Desconfianza en Internet
Hace unos días se efectuó el evento ‘E-commerce day regional’ en Guayaquil, encuentro enfocado a promover negocios digitales. Una de las conclusiones a las que se llegó fue que el comercio por Internet en el Ecuador no despunta, entre otras razones, por el temor de los clientes a ser víctimas de un fraude.
Existen en el país varias condiciones como para que el comercio por Internet crezca: tarjetas de crédito aceptadas en tiendas virtuales; millones de usuarios de redes sociales; bancos que han mejorado sus servicios electrónicos; y empresas ofertando servicios en línea.
Sin embargo, hay circunstancias sociales y culturales que impiden que se dé el salto cualitativo requerido para que el comercio eclosione del todo en Internet al nivel nacional. Las tecnologías no flotan en el vacío, sino que son moldeadas por entornos políticos y económicos. Es así que la erosión del espacio público, el auge de la delincuencia y la desconfianza en el plano de las relaciones sociales bloquean el desarrollo del comercio electrónico.
No se puede soslayar que los crímenes en las principales ciudades del país han ganado en crueldad y ensañamiento; que en los barrios de la capital se ha vuelto una moda poner rejas electrificadas en las casas; que el servicio de transporte público es un foco de asaltos; que el ambiente de la vida cotidiana está enrarecido a consecuencia de la violencia política que se escenifica en los medios.
Usamos Internet basados en nuestra comprensión como ecuatorianos de lo que son las relaciones sociales y qué es comunicar: nos relacionamos con desconfianza y nos comunicamos agrediéndonos. Estas experiencias y modos de actuar los importamos a las plataformas virtuales, de modo que no asombra por qué hay muchos que se resisten a integrarse a comprar y usar su tarjeta de crédito en Internet, tal y como sucede en países como Canadá o Inglaterra.
Comunicar y comerciar, dos nociones que están emparentadas, fluyen en la medida en la que exista confianza entre las partes. Un requerimiento que escasea aquí, pues se actúa en un estado permanente de sospecha y las personas conviven protegiendo su metro cuadrado como si fuera una trinchera.
A la Internet, tal y como lo usan los ecuatorianos, le falta mucho por mejorar en términos de tolerancia, respeto por las opiniones ajenas, y la contribución a un espacio común, en otras palabras, elementos de una cultura ciudadana.
Publicado en diario La Hora, 26.06.2011