Murdoch bajo sospecha
Christian Oquendo Sánchez
En estos días concentra la atención de la opinión pública del Reino Unido el cierre del diario ‘News of the World’, propiedad del magnate australiano de los medios Rupert Murdoch, varios de cuyos periodistas y directivos están implicados en los pinchazos telefónicos a más de tres mil personas.
Es el desenlace de una tormenta que venía agigantándose por la investigación a cargo del ‘Guardian’, diario que ha puesto en evidencia las aristas de malas prácticas periodísticas del ‘Now’ -como se conoce al tabloide por sus siglas-, en la que se destaca el rastreo y manipulación de la casilla de mensajes del celular de Milly Dowler en 2002, niña que fue secuestrada y asesinada, las escuchas telefónicas a familiares de soldados británicos muertos en Irak y Afganistán, y la intervención del móvil del príncipe Guillermo.
El asunto va más allá del irrespeto a la privacidad, pues lo sucedido trae a colación algo que sabía desde hace rato: la cercanía entre Murdock, quien controla el 40% de los periódicos ingleses y es propietario de Fox News, y la política.
Desde 1969, año en que el empresario compró el ‘News of the World’, empieza un vínculo entre sus medios impresos y las altas cúpulas de los partidos gobernantes. Si bien en un inicio hubo una relación de mutuo apoyo entre Murdock y el régimen de Margaret Thatcher, luego esta proximidad se mantuvo durante el régimen laborista de Tony Blair.
El influjo ha perdurado: Andy Coulson, quien fuera director de ‘News of the World’, posteriormente llegó a asesor de comunicaciones del Partido Conservador y del actual primer ministro inglés David Cameron. En enero pasado Coulson tuvo que dimitir por el escándalo de las escuchas telefónicas de las que se declara inocente.
Esto debería ser discutido al interior de la Comisión Ocasional de Comunicación, pero sin dejar a un lado algunas preguntas relativas al contexto ecuatoriano: ¿si bien la industria de la crónica roja se manifiesta en la prensa, ésta no se concentra en la televisión y en los propios medios ‘públicos?’; ¿el debate acerca de relación entre medios privados y la política no debería extenderse a la manera en que las televisoras incautadas sirven a la propaganda oficial?; ¿existe o no un aparato de inteligencia estatal, funcionando en tándem con sus canales de difusión, que opera a todo nivel para extraer información delicada de la vida privada de los opositores?
Publicado en diario La Hora, 10.07.2011