País hecho de discursos mediáticos
Christian Oquendo Sánchez
Un tema central para quienes analizan la comunicación es la manera en la que los medios “construyen la realidad”. Esto quiere decir que vivimos rodeados de imágenes y palabras que retratan, de una manera u otra, a grupos poblacionales, problemas sociales y aspectos culturales en general.
Tal y como se halla organizada la vida en estos días, tomamos decisiones que no están basadas en el conocimiento que ofrece la experiencia propia sino en lo que dicen los medios. Es así que criticamos las acciones de un político al que nunca vimos delinquir directamente, pero cuyos malos actos fueron denunciados por la prensa o podemos ver lo que sucede en “rincones de la patria” que jamás hemos visitado.
El principio de la realidad como una construcción mediática ha sido bien entendida por quienes organizan el aparato propagandístico del Gobierno. Por ello, ahora estamos expuestos a una andanada de mensajes oficiales que buscan reemplazar los retratos del país que han sido elaborados por lo que el Presidente califica como “prensa corrupta”.
En consecuencia, el oficialismo ha demostrado gran habilidad para elaborar mensajes en los que aparece como el defensor y único interlocutor de distintos grupos de la población ecuatoriana. Se observa un proceso de apropiación mediática de la diversidad social del país caracterizado por la voracidad propagandística.
Tal dinámica no está libre de conflictos, pues algunos de los ‘retratados’ han hecho oír su reclamo. Las violentas protestas de la semana pasada en Otavalo, en el marco de la cumbre del ALBA, hicieron evidente que se ha creado un orden político-mediático de supuesta representación que no convence a la CONAIE.
Aquella máxima de que “Si algo no aparece en los medios no existe”, ha cobrado una preocupante actualidad. En caso de que resulte cierto aquello de que el Gobierno quiere bloquear al máximo la participación de los sectores oposición en los medios, entonces la visión de la realidad que vamos a apreciar en el corto plazo será todavía más parcializada.
Este es un país de extremos, en el que la idea de ‘cambio’ consiste en pasar de la hegemonía de un grupo al de otro grupo, sin que se hayan modificado las lógicas políticas. Quienes dicen encontrarse hartos de los abusos de la prensa y miran con simpatía el castigo del Gobierno, están abonando el terreno para la creación de un orden comunicativo aún más vertical. Con semejantes reacciones, el debate acerca de fomentar vínculos comunicativos más horizontales, democráticos e inclusivos, se torna irrelevante.
Publicado en ecuadorenvivo.com, 30.06.2010