comunicaciónen3actos

Un blog acerca de comunicación, incomunicación, cultura e incultura, escrito por Christian Oquendo Sánchez

Aug 1

Del miedo a la esperanza

Christian Oquendo Sánchez

El jueves pasado asistí al plantón por la defensa de la libertad de expresión en la tribuna de la avenida Shyris. Hubo una motivación solidaria y familiar, pero también la preocupación de un ecuatoriano por su país, alguien que va al encuentro de gente con la que comparte un sentir parecido.


Si bien no se trató de un plantón de proporciones masivas, la experiencia reanimó en mí una sustancia que, por la compleja situación que se vive en el plano nacional, estaba algo decaída: la esperanza.

Y es que el mundo no se  arregla sólo pensando, escribiendo o cliqueando el mouse de la computadora; es preciso ponerse de pie e ir al encuentro de los demás en las calles, porque, tal y cómo me explicó alguna vez una experimentada activista canadiense,  de otro modo “el poder no entiende”.

Uno de los encantos del plantón fue que no hubo un líder con pretensiones electorales, ni alguien tratando de capitalizar políticamente el evento.

Se trataba de gente del común, organizada de forma autónoma vía redes sociales, un colectivo que está harto de la conducta presidencial y  de la guerra a muerte en contra de medios de comunicación que, más allá de sus yerros y falta de humildad, le proponen una necesaria y saludable crítica al poder gubernamental.

Esos compatriotas, reunidos frente al cuartel general de Alianza PAIS en la capital, llegaron a la conclusión de que el ánimo oficial de perseguir y sacar de circulación a los periodistas que indagan en los aspectos más turbios del régimen terminará por volver esos asuntos invisibles.

Claro está que levantar la voz para denunciar este plan no es sencillo, pues de forma gradual la ciudad “Luz de América” ha visto disminuir su brillo rebelde por los jugosos sueldos burocráticos y la apatía que acarreó la debacle de los partidos políticos.

Tal pesadumbre también se debe a que tememos ser víctimas de un secuestro exprés, a que en medio del tráfico uno reciba la agresión de un conductor afecto a imitar el estilo sabatino del Presidente y al pavor irracional a una reprimenda gubernamental por protestar.

Sin embargo, el jueves escuché gritos sinceros y formas lúdicas de protesta, expresiones que me hicieron notar que aún hay optimismo, que es posible decirle al poder con una sonrisa que queremos un país diferente, que aspiramos a algo mejor que un Ecuador maquillado a punta de cadenas y propaganda.

Publicado en diario La Hora, 01.08.2011


  1. coquendo posted this