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Un blog acerca de comunicación, incomunicación, cultura e incultura, escrito por Christian Oquendo Sánchez

Aug 10

‘Anonymus’ y la revolución

Christian Oquendo Sánchez

Esta semana el grupo ‘Anonymus’, inspirado por el creador de Wikileaks, Julián Assange, y conformado por rebeldes informáticos anti-sistema, publicó algunos videos en Internet en los que hace manifiesto su rechazo a las acciones que el oficialismo ha tomado en contra de diario El Universo.


La ‘Operación cóndor libre’ tiene el propósito de contrarrestar los efectos de la guerra en contra de los medios que con tanto ahínco dirige el presidente Correa. El primer ataque se dirigió al sitio de Internet del Municipio de Orellana.

Este choque de fuerzas propone algunas paradojas e interrogantes si se considera que hay similitudes en el origen ideológico de ‘Anonymus’ y el de la Revolución Ciudadana.

Las revoluciones responden a situaciones agobiantes generadas por una elite o tirano que terminan por hartar a sectores de la población. Entonces surgen figuras que pueden canalizar el sentir de miles y, bajo ciertas consignas, organizarlos para tomarse el poder y cambiar el orden de las cosas.

Está claro que los revolucionarios se mueven el ámbito de lo ilegal y sólo reciben legitimación una vez que toman las riendas de un país. Antes de la caída de Batista, Fidel Castro estuvo en la cárcel y, años después, el Che fue cazado por el ejército boliviano tal si fuera un criminal peligroso. De forma similar, a los integrantes de ‘Anonymus’ se los cataloga de piratas informáticos y se los quiere aprisionar: el propio Julián Assange ha perdido su libertad.

Los insurgentes de hoy en día no son como los de la época del fervor guerrillero de los sesentas. Actualmente, quienes buscan desestabilizar de forma violenta a un sistema político con el que no coinciden saben que pueden causar más estragos con un ataque informático que tomando un fusil y escondiéndose en la montaña.

El capitalismo y sus instituciones se han hecho de un importante ámbito de acción en la red. Ello explica porque para los anti-sistema atacar el sitio de Internet de una tarjeta de crédito o de instituciones que consideran represivas –como la policía- son blancos predilectos; simbólicamente es el equivalente a poner una bomba panfletaria o robar a los ricos para darle el botín a los pobres.

Lo curioso es que ahora la revolución de Assange y la de Correa se contradicen. Se trata de un enfrentamiento basado en la mutua acusación de tiranía, un duelo en el que se pone en juego el sentido mismo de lo que es una revolución.

Publicado en diario La Hora, 07.08.2011