El Cidap y la cultura popular
Christian Oquendo Sánchez
Definir la cultura popular pasa por tomar en cuenta un largo e inacabado debate. Con miras a escribir este artículo me ciño, en todo lo restrictivo de tal decisión, a dos acepciones del diccionario que definen “popular” como aquello “que es peculiar del pueblo o procede de él” y eso “que es estimado o, al menos, conocido por el público en general”.
El “pueblo” es una noción brumosa e imprecisa, más si se la trata de aplicar en el análisis político. Sin embargo, basado en las sencillas pero efectivas descripciones que me ofrece el diccionario, puedo sostener que la cultura popular corresponde a las ideas y prácticas que son generalizadas en una sociedad, a diferencia de las que caracterizan a un grupo reducido o élite.
Allí están la confección de años viejos, hallando inspiración en los personajes de la televisión, la preparación de ciertos platos –fanesca, colada morada-, las procesiones religiosas y usos locales del castellano –“dame trayendo”, “vengo bañándome”-.
Han sido antropólogos, estudiosos del folklore, artistas plásticos y periodistas, quienes se han dedicado a examinar las manifestaciones físicas, como las artesanías, e inmateriales, como las tradiciones orales, de la cultura popular. Al nivel nacional se encuentran en ese grupo Paul Rivet, Paulo de Carvalho-Neto, Olga Fisch, Oswaldo Viteri y Franklin Barriga López.
En el ámbito del estudio sistemático de la cultura popular debe subrayarse la tarea que por décadas ha sostenido el Centro Interamericano de Artesanía y Artes Populares, conocido como el ‘Cidap’. Hace poco tuve la oportunidad de visitar sus dependencias en Cuenca y charlar con María Leonor Aguilar, su actual directora, quien generosamente me dio precisiones acerca de su colección de artesanías y las investigaciones que se han efectuado.
El resultado de esos esfuerzos son varias publicaciones, entre las que están los estudios acerca de varias provincias de la colección ‘Cultura popular en el Ecuador’ editados en buena parte por el antropólogo Marcelo Naranjo,’La fiesta popular en el Ecuador’ de Oswaldo Encalada Vásquez, y ‘Textiles y tintes’ de Hernán Jaramillo Cisneros. Un material bibliográfico de gran utilidad para todo el que se interese por entender lo que es común y nos rodea, la cultura en su aspecto más cotidiano.
Publicado en diario La Hora, 05.11.2011